¿Por qué soy Bautista Reformado?

Introducción: Consistencia en lo que creemos

La pregunta que surge de una serie como esta es: "Porqué enseñar esto? ¿Qué necesidad hay de saber por qué soy lo que soy?" Bueno, es precisamente por la triste realidad de que muchos creyentes se unen a iglesias por los motivos incorrectos.

Muchos se hacen miembros de una iglesia local por cercanía -sus casas quedan cerca de donde se congrega un grupo de creyentes; por comodidad - tienen sillas bonitas, cómodas, tienen buena iluminación, etc.; porque en ella están sus amigos o sus familiares; porque es una iglesia grande -si en ella se congregan cientos de personas, entonces quiere decir que es una buena iglesia, etc.

Otros creyentes se unen a una iglesia local pensando que sólo porque son cristianos, entonces todos afirman las mismas doctrinas. Y peor aún, otros se unen a una iglesia por mera costumbre: "Ahí es donde voy desde niño o desde hace mucho tiempo, entonces no queda más que unirme a ella."

Nada de esto es una buena razón para ser miembro de un cuerpo local de creyentes. Mi temor es que muchos podamos ser miembros de esta iglesia por una mera costumbre.

Esta es una iglesia bautista reformada, por lo tanto, saber por qué soy un bautista reformado sólo nos fortalecerá. Saber por qué somos lo que somos nos ayudará a luchar contra la familiaridad - la costumbre-, la cual a lo único que nos llevará es a la apatía.

Lo que nos une como iglesia no es la comodidad, ni las amistades, ni el edificio donde nos reunimos; sino Cristo y Su verdad.

Somos bautistas reformados por causa de esa verdad y de nuestro entendimiento de las doctrinas que son enseñadas en las Escrituras, en donde está contenida la verdad revelada de Cristo a Su iglesia.

Porqué no somos pentecostales? ¡Por la verdad revelada en las Escrituras!
Porqué no somos presbiterianos? ¡Por la verdad revelada en las Escrituras!
Porqué no somos episcopales?     ¡Por la verdad revelada en las Escrituras!

Porqué no somos luteranos? ¡Por la verdad revelada en la Palabra de Dios!

Sin embargo, aquí cabe aclarar lo siguiente: Que entre los pentecostales, presbiterianos, o luteranos, hay creyentes salvados por gracia por medio de la fe exclusiva en Cristo para la gloria de Dios como lo dice la Escritura así mismo, como en los bautistas reformados .

Tampoco estaré afirmando que nosotros, como bautistas reformados, tengamos dominio de toda la verdad bíblica. Nadie -ningún creyente- de este lado de la eternidad podrá dominar las doctrinas bíblicas. Afirmamos nuestra debilidad, nuestra falibilidad, nuestra carnalidad, la cual nos impide interpretar y comprender adecuadamente lo que Dios nos ha revelado en Su Palabra.

Sin embargo, a pesar de que como pecadores que han sido redimidos no podemos entender la Biblia perfectamente, si hay algo que debemos buscar:

la consistencia.

Lo que todo creyente debe buscar en su vida cristiana es ser doctrinalmente consistente. Y lo que deseo mostrarles a lo largo de esta serie es la consistencia que existe en lo que creemos que es lo que nos lleva al final a ser bautistas reformados.

Porqué soy Bautista Reformado?

1. Entendimiento consistente de la Biblia

Somos bautistas reformados porque creemos que la Biblia es la Palabra de Dios, suficiente, infalible e inerrante. Además, afirmamos que Dios habló y dejó esa Palabra registrada en los 66 libros que tenemos.

En términos técnicos: creemos en sola Scriptura y en la doctrina de tota

Scriptura.

Ahora, debemos admitir que la gran mayoría de cristianos afirman esto con nosotros. Sin embargo, es precisamente una de las doctrinas que nos diferencian de los demás, porque lo que nos caracteriza es nuestra consistencia al afirmar esta doctrina.

Muchos creyentes dicen creer que la Biblia es la palabra de Dios, suficiente, necesaria, pero afirman que Dios continúa hablando hoy por medio de profetas falibles.

Otros, no creen que toda la Biblia sea la Palabra de Dios, sino que en la Biblia encontramos cosas que son mitos, como los milagros de Jesús, el nacimiento virginal de nuestro Señor, la narrativa del origen del universo, etc.

Y algunos otros, a pesar de que parecerían estar hombro con hombro con nosotros, le añaden a la Biblia doctrinas de hombres. Entre estas inconsistencias tenemos las de aquellos que profesan que la salvación depende de la decisión del hombre; el bautismo de niños, etc.

Nosotros creemos en el bautismo de creyentes, por ejemplo, porque vemos la consistencia de las Escrituras en cuanto a los pactos de Dios, y aceptamos la diferencia que hace la Biblia entre el Antiguo Pacto Mosaico y el Nuevo Pacto; somos monergistas, precisamente por lo que la Biblia afirma con respecto a la salvación, etc. Es por el entendimiento consistente de las Escrituras que rechazamos las nuevas revelaciones, los libros apócrifos, etc.

Es por nuestro entendimiento de la consistencia de las Escrituras que creemos en la predicación expositiva de la Biblia. Muchas iglesias no predican del Antiguo Testamento porque no encuentran necesidad en él para el creyente.

Es por eso que el centro de nuestra adoración cada domingo es la predicación de la Palabra de Dios. No es la música, ni el entretenimiento, sino la predicación. Es precisamente porque creemos que la Biblia afirma consistentemente que Dios nos habla por medio de ella que nos reunimos para escucharle.

2. Entendimiento consistente de la salvación

Esta es una manera de decir que creemos en las solas que se surgieron de la Reforma Protestante: sola Scriptura, sola gratia, sola fide, solus Christus, soli Deo gloria.

Como bautistas reformados creemos que la Biblia enseña consistentemente que la condición del hombre delante de Dios es tan terrible que si va a ser salvo será por la pura gracia de Dios quien le otorga la fe a un pecador para creer en Aquel que puede exclusivamente salvar a un pecador, este es Cristo, y todo esto para la gloria de Dios.

Por eso, a pesar de creer en la soberanía de Dios en la salvación, somos consistentemente evangelísticos. Porque creemos que Dios nos dio la responsabilidad y el privilegio de ser parte de Su obra de reunir las naciones para Sí bajo Jesucristo predicando el evangelio a toda criatura con el fin de que É salve al que Él decidió salvar en la eternidad.

Esto es algo que nos diferencia de muchos otros creyentes que no creen, por ejemplo, que la condición del hombre sea tal que le impida hacer algo en favor de su propia salvación, llámese arrepentirse o creer.

3. Entendimiento consistente de la gloria de Dios

Una de las cosas por las que somos bautistas reformados es por nuestra doctrina de Dios. Afirmamos que Dios es soberano, todopoderoso, santo, justo. En otras palabras, creemos que Dios es glorioso.

Dios es, entre otras cosas, como dice nuestra confesión, "inmutable, inmenso, eterno, incomprensible, todopoderoso, e infinito. Es santo, sabio, libre, absoluto, que hace todas las cosas según el consejo de su propia voluntad (que es inmutable y justísima) y para su propia gloria." [1]

Dios es único, totalmente separado de Su creación, por lo tanto, todo lo que busca es manifestar Su gloria. Esto no lo hace egocéntrico, sino que manifiesta su infinita bondad al compartir con Sus criaturas de Su infinita belleza.

Por lo tanto, comprendiendo lo que enseñan las Escrituras, como bautistas reformados buscamos hacer todo para Su gloria. No sólo en nuestra vida privada, sino también en nuestra vida como iglesia.

Muchas iglesias buscan agradar al hombre. Organizan los cultos dominicales pensando en los gustos de los hombres: la música, la predicación, etc. Crean diferentes programas, ministerios; ponen a servir a los hombres, todo con el fin de atraerlos a la iglesia y mantenerlos allí.

Nosotros creemos que todo lo que hacemos como iglesia debe ser buscando la gloria de Dios. Por eso nos regimos por el principio regulador de la adoración, es decir, que buscamos adorar a Dios de la manera en la que Él lo ha ordenado en la Biblia.

Nuestra meta no es agradar a los hombres, sino agradar a Dios, para que Su gloria sea manifestada a todos los hombres.

4. Consistentemente confesionales

Vivimos en días de gran confusión doctrinal. Muchos cristianos no saben lo que creen ni lo que deberían creer. Y, por lo tanto, es hasta difícil saber lo que otros 'cristianos' creen.

Por eso existen muchos que pueden llamarse cristianos y al mismo tiempo sostener doctrinas equivocadas acerca de Dios, de Cristo, del hombre, de la salvación, etc.

Y esto nos hace muy diferentes a nosotros como bautistas reformados de los demás. Si alguien viene a mí a preguntarme por lo que yo creo yo sí le puedo decir claramente o le puedo mostrar lo que creemos llevando a esa persona a la Confesión Bautista de Londres de 1689.

La CBL no es nuestra autoridad; la Biblia es nuestra autoridad. La CBL es un estándar subordinado a la Escritura. Por lo tanto, al ser un documento hecho por hombres, es falible y sujeto a cambios.

Sin embargo, la CBL es un resumen de lo que creemos sobre las principales doctrinas cristianas: La Biblia, Dios, el hombre, Cristo, la salvación, el evangelio, la iglesia, el bautismo, etc. Obviamente no trata con todas las doctrinas bíblicas, y por lo tanto no debería verse como un compendio total de nuestras creencias.

Sin embargo, es por la confusión que hay en el cristianismo, que vemos la necesidad de confesar públicamente lo que creemos enseña la Biblia. Por eso es tan común que los pastores digamos los mismo en las clases dominicales y en los sermones, sin saber lo que los otros estarán predicando.

5. Entendimiento consistente de la iglesia local

Es por lo que creemos que no somos luteranos, ni presbiterianos. Creemos en la iglesia local, en su autonomía; gobernada por una pluralidad de ancianos/pastores que bajo la autoridad de Cristo enseñan y pastorean a las ovejas.

No creemos en iglesias sujetas a sínodos ni presbiterios. Sino que seguimos el patrón bíblico de la iglesia local. Por ejemplo, cuando Pablo tenía que exhortar y corregir a la iglesia en Éfeso en Hechos 20, no llamó al presbiterio de Asia Menor, sino que llamó específicamente a los ancianos de la iglesia y les habló directamente a ellos.

Creemos, además, que la membresía de la iglesia le pertenece exclusivamente a aquellos que han creído y que son discípulos de Cristo por medio de la fe y que una vez que han sido redimidos por el Señor y bautizados en el nombre del Dios trino, su deber es unirse a una iglesia local para ser edificados espiritualmente y servir para la gloria de Cristo.

6. Entendimiento consistente de la Reforma Protestante

Lo que quiero decir es que como bautistas reformados reconocemos que los reformadores, siendo hombres falibles, no estaban en lo correcto en algunas doctrinas.

Ciertamente honramos a estos grandes siervos de Dios, instrumentos en Sus manos para Su gloria. Hombres como Martín Lutero, Juan Calvino, Zwinglio, Juan Knox, etc.

Ninguno de ellos hubiera afirmado jamás tener un correcto entendimiento de todo lo que la Biblia enseña. Muchos de ellos no nos hubieran aceptado jamás en una de sus iglesias. Es más, muchos nos hubieran perseguido hasta la muerte por creer lo que creemos.

Sin embargo, debemos entender el contexto en el que vivieron, las luchas que tuvieron. Y debemos reconocer que si ellos hubieran aplicado la doctrina de sola Scriptura consistentemente no hubieran creído muchas de las cosas que creían: bautismo, organización de la iglesia local, etc.

Somos nosotros los que constantemente buscamos cumplir ese dicho de la Reforma, "Ecclesia Reformata Semper Reformanda."

SOLA SCRIPTURA:  500 AÑOS DE LA REFORMA PROTESTANTE

El verdadero tesoro de la Iglesia es el santo Evangelio de la gloria y la gracia de Dios.
(Tesis 62 - Martín Lutero, 31 de octubre de 1517)

Esta expresión en latín significa: "solo por medio de la Escritura", es decir, sostiene el principio de que todo creyente en Cristo debe guiarse solamente por la Biblia como la suficiente Palabra de Dios inspirada y autoritativa.

¿Qué sucedía en el siglo XVI respecto a la difusión de la Biblia, especialmente en la época que Lutero clavó sus 95 tesis en la abadía de Wittenberg?

ROMA Y SU DOBLE CONCEPTO DE AUTORIDAD

La iglesia católica sostenía un principio de doble de autoridad para el creyente. Ellos no negaban la Biblia como un principio de autoridad en asuntos de fe y prácticas, pero agregaban la tradición eclesiástica a la misma escala de importancia. Por lo tanto, los católicos romanos no se basaban solamente en la Escritura, sino además en los dogmas de la iglesia proveniente de concilios históricos, escritos eclesiásticos y bulas papales. Dado que consideraban al Papa como infalible, todos sus escritos debían ser considerados tan autoritativos como la infalible Palabra de Dios. Obviamente, todo esto era un completo engaño, no solamente por poner la tradición de la iglesia a la misma altura que la Biblia, sino que además la tradición (el pensamiento cátolico subyacente) iba en contra de claros principios bíblicos, especialmente los que tienen que ver con el evangelio de salvación en Jesucristo.

La iglesia católica no negaba la gracia salvadora, pero a la misma le añadía obras. No negaba la justificación por la fe, pero añadía las indulgencias[iii] como medio de justificación. No negaba a Cristo, pero añadía la veneración a la Virgen y a los santos. No negaba la gloria de Dios, pero el Papa se presentaba como el vicario de Cristo en la tierra. Como hemos visto, la autoridad de la Biblia no era suficiente para ellos, y por esto agregaban la tradición eclesiástica. Por eso los reformados agregaron (como si fuera un prefijo a cada concepto) el adjetivo "solo": Solo la gracia, solo la fe, solo Cristo, solo la Escritura y solo a Dios la gloria.

LA PROHIBICIÓN DE LA BIBLIA AL PUEBLO

La única versión bíblica autorizada por la iglesia católica era la Vulgata Latina, traducida del griego y del hebreo por Jerónimo de Estridón en el siglo IV. El problema era que el latín, como idioma, era utilizado solo por gente académica o con acceso a estudios superiores. El latín era una especie de lengua franca dentro del ambiente erudito entre personas de distinta lengua y nación. Paradójicamente, la Vulgata fue escrita en un latín corriente de su época (y no en el latín culto de Marco Tulio Cicerón), por lo que se podía entender por la mayoría de lectores de su tiempo. Pero para la época de la Reforma, doce siglos más tarde, el común del pueblo no entendía el latín. Cada país dominado por los romanistas tenía su propia lengua, y lamentablemente no contaban con una Biblia que pudieran leer en su propio idioma. La iglesia católica prohibía la circulación de copias de las Escrituras (aún en latín) en los hogares y la traducción a cualquier lengua vulgar. El argumento de ellos era que "el vulgo podría confundirse y dar lugar a herejías" si leyera la Biblia por su cuenta. De esta manera, los errores del catolicismo no podían ser contrastados por la Palabra de verdad (Jn. 17.17); ni las personas podían ser libres del engaño al desconocer dicha verdad (Jn.8.32). Por eso, Casiodoro de Reina, en su "Amonestación al Cristiano Lector"[iv] dijo:

"Y que al fin, ningún pretexto, por santo que parezca, puede excusar, que si Dios la dio para todos, no sea una tiranía execrable, que a los más la quiten; y falta de juicio es, (si pretenden de 4 buena intención), que la habilidad para poder gozar de ella, sea saber Latín solamente, como si solos lo que lo saben, por el mismo caso sean ya los más prudentes y píos; y los que no lo saben, los más expuestos a los peligros, que dicen, que temen. Si es la verdadera sabiduría, ¿Quién la ha de necesitar más que los más ignorantes? Si es Palabra de Dios, insigne injuria se hace a Dios, a ella, y a los buenos, que por el abuso de los malos se le quite su libertad de correr por las manos de los que podrían usar bien de ella, y sacar los frutos para los cuales Dios la dio."

La prohibición por parte de la iglesia católica de traducir la Biblia en las lenguas de los pueblos, fue confirmado por el Concilio de Trento[v], en un intento de llevar una contra-reforma; pero para entonces la Biblia completa ya había sido traducida al alemán por Martín Lutero, y muchos reformadores seguían su ejemplo en toda Europa, traduciendo a diferentes lenguas.

LA BIBLIA; LUZ QUE ILUMINA EL ERROR

Casiodoro de Reina también argumentaba, al principio de la introducción de su traducción, que el intento por apagar la luz de la Palabra no solo era de parte de los hombres impíos, sino que el mismo Satanás era el instigador de todo esto a través de la historia. Según la Biblia, él es el padre de mentira, el enemigo de la verdad (Jn. 8.44). Pero el Libro de Dios siempre triunfa, y con la luz del evangelio ilumina a las almas presas del pecado para sacarlas a libertad por medio de nuestro Salvador y Señor, Jesucristo.

El acceso a la Biblia dejó al descubierto, sobre todo, el engaño de la iglesia católica en cuanto a la venta de indulgencias como medio para alcanzar salvación. Expuso los errores del Papa, mostró los peligros de la idolatría y las imágenes, las supersticiones y todo un modelo de iglesia descentrado de Cristo y su Palabra. La sola scriptura puso en evidencia la corrupción de la tradición católica, que quería compartir la misma autoridad que la Biblia. En un paralelo con lo que ocurría con los fariseos del tiempo de Cristo, ellos invalidaban la Palabra de Dios con sus tradiciones (Mr. 7.13).

NUESTRA ÚNICA FUENTE DE AUTORIDAD

El protestantismo plasmó en sus confesiones de fe históricas el lugar que ocupaba la Biblia como autoridad.

La autoridad de las Santas Escrituras, por la que ellas deben ser creídas y obedecidas, no depende del testimonio de ningún hombre o iglesia, sino exclusivamente del testimonio de Dios (quien en sí mismo es la verdad), el autor de ellas; y deben ser creídas, porque son la Palabra de Dios).[vi]

2 Pedro 1:19,21; 2 Timoteo 3:16; 1 Juan 5:9; 1 Tesalonicenses. 2:13.

El principio de sola scriptura nos habla de una autoridad inherente en la Biblia que no depende del aval de ningún hombre o iglesia; reconoce a Dios como su mismo autor; por lo tanto, debe ser creída y obedecida. Es la única regla de fe y práctica para el creyente.

AMÉRICA LATINA Y LA SOLA SCRIPTURA

Durante el siglo XX, América Latina fue evangelizada por muchos grupos cristianos y denominaciones. Pero a medida que se llegaba al final del siglo, hubo un alejamiento paulatino de la Biblia como única autoridad. Esta vez no era la tradición de la iglesia católica el problema, sino que dentro de los mismos evangélicos se levantaron movimientos de "nuevas profecías" que contaminaron diferentes iglesias y ministerios. Sumado a la profecías extra-bíblicas, se multiplicaron diferentes versiones de la Biblia donde no siempre eran fiel al texto de las lenguas originales, traduciendo muchas veces de manera muy libre al punto de parafrasear el texto bíblico. Muchos púlpitos se alejaron de exponer la Biblia, y los predicadores utilizaron las Escrituras para citarlas fuera de contexto, solo para imponer sus propias ideas.

Una nueva reforma es necesaria ante tanto relativismo. La estrategia de Satanás ha variado en su forma, pero no en sus objetivos. En el siglo XVI quería impedir la difusión de la Palabra (y no pudo). En el siglo XXI quiere diluir y relativizar la Palabra de Dios, pero sabemos que no podrá tampoco. Confiamos en la promesa de Cristo que "las puertas del infierno no prevalecerán contra Su iglesia" (Mt. 16.18).

No obstante, tenemos la responsabilidad personal y eclesial de guiarnos por la sola scriptura. Esta es la Palabra profética suficiente para la iglesia del Señor.

¡Que esta Palabra, como antorcha, pueda arder en nuestras vidas, hogares e iglesias!

Tenemos también la palabra profética más segura, a la cual hacéis bien en estar atentos como a una antorcha que alumbra en lugar oscuro, hasta que el día esclarezca y el lucero de la mañana salga en vuestros corazones. 2 Pedro 1:19